De una pregunta a un sistema
La inteligencia artificial empieza con una tarea concreta: encontrar información, organizar un archivo, asistir una consulta o reconocer un patrón. El diseño define qué fuentes puede utilizar el sistema, qué respuesta necesita una persona y en qué momento debe intervenir un equipo. Esa definición permite evaluar utilidad antes de incorporar más funciones.
Contexto, integración y evaluación
Los modelos se conectan a documentos, APIs y reglas de trabajo. La interfaz muestra de dónde proviene la información y permite corregir una respuesta. El seguimiento considera calidad, latencia y coste, junto con situaciones en las que el sistema debe pedir contexto o dejar la tarea a una persona.
Cómo se convierte en trabajo
Definir el recorrido y sus usuarios. Organizar información y responsabilidades. Construir un primer sistema que permita revisar decisiones con contenido real. Probar las tareas principales y documentar lo aprendido antes de ampliar el alcance.
Recorrer el proceso de trabajo↗